Protoindoeuropeo u̯ī̆ro-s Hombre / Guerrero
griego / hērōs
LatínVir / Hombre Heroico
Antes de ser “virtud”, la Virtud era la Fuerza interior alineada con el Cosmos, era la excelencia natural del Alma, y el cumplimiento sagrado de su propósito.
De la raíz ancestral Vir, deriva la palabra héroe, al igual que del griego/hērōs, así como del protoindoeuropeo u̯ī̆ro-s que coinciden en que el Vir es el; hombre de cualidades heroicas incluidas las de ser y proteger. En sánscrito, se relaciona con vīra o guerrero noble, valiente, u hombre excelente.

Por tanto, la Virtud era, desde su raíz más antigua que es el protoindoeuropeo, la energía activa del ser elevado, la fuerza espiritual y moral que hace del humano un instrumento Divino.
Virtud, además de ser una cualidad moral, a nivel esotérico es la emanación del poder interno alineado con el orden cósmico, que a su vez se alinea con el propósito del Alma. En Grecia, la virtus, es una emanación del Alma en armonía con el Nous o Mente Divina, dónde además los Maestros Platón y Aristóteles, determinaron a la virtud como; areté, significando este concepto como el estado más elevado del ser humano. Y si profundizamos, tenemos la virtus occulta, que alquímicamente, se refiere a las fuerzas ocultas que se encuentra en todas las cosas y reinos.
Por ende, Vir, era el arquetipo del que se atreve, del que actúa con fortaleza interna, del que encarna la energía activa del Alma, así que, virtus, es el que posee fuerza, potencia, valor, excelencia, dignidad y vigor moral.

Un dato interesante a nivel filosófico es que, en Roma, la virtus, era una cualidad del soldado y del ciudadano ejemplar, ajena a las normas morales, teniendo una referencia muy clara con; el resistir, el servir a la República y el mantenerse íntegro en cualquier adversidad. Y que además Epicteto, entre otros estoicos, definieron como; el único bien verdadero, llegando a este punto en contraste con su entendimiento de que todo lo demás; como lo material, el poder, e incluso la salud: son efímeros e inestables.
Al paso del tiempo, la Virtud se fue confundiendo con obediencia “religiosa” o sumisión moral, perdiendo lo que en Masonería llamamos el fuego original. Sin embargo, hoy para nosotros los Iniciados, la Virtud sigue siendo la Fuerza Interna Transformadora. Porque es la energía refinada del Alma que traspasa la materia, el ego y el caos.
Siendo más puntuales, en la Masonería, la Virtud es la Piedra Angular del Templo Interno, es nuestro Arte Real, porque el Templo Interno del Iniciado se ha de construir con las tres columnas visibles: Sabiduría, Fuerza y Belleza, y es dónde éstas son sostenidas por el cimiento, que no puede ser otro que; la Virtud. Porque como Piedra Angular es la primera en colocarse para determinar la armonía del Templo. Luego entonces la Virtud es pues; la Piedra Angular del Carácter Masónico.


